11.23.2009

La Ciudad en el Centro de Su Corazón

October 2009 Ella ya caminada bastante lejos gastarse las sueltas de sus zapatos marrones. No importa en esta ciudad, donde las paredes de piedras se la saltaron las lágrimas y las esculturas hablaron solo con ella de los temas más profundo en la vida. Sin nombre, sin destino, y con la energía de la primavera ella siguió por las calles buscando para nada y consumiendo todo con sus ojos ilusos. Un mes en la ciudad de su corazón la enseñaba el olor de inspiración. En las hileras de apartamentos existido una vida que ella deseaba. Una vida llena de historia fascinante y cultura hermosa. Ese descubrimiento profundo de la ciudad de su corazón empezó en una manera normal. Se embarcaba su viaje con dos maletas grandes (ha preparado para todo) y sin mucho conocimiento de la ciudad. Si creía de los presagios, iba a volverse en el momento que llegó en la ciudad. Afortunadamente, no prestó nada atención a los dificultades en el aeropuerto. ¡Y vaya imagen era! Una chica jalando dos maletas, los dos más pesado de su mismo, y además tenía tres bolsas adicional: de su espalda, en sus brazos, y colgando de su hombro. Era caminando fuera del aeropuerto como un árbol de navidad, incapaz de levantar una mano para llamar un taxi. Pero ella siguió con un expresión sin indico de ningún dificultad a pesar de su torpe estado. Para ella, no pasa nada. Ya supo en su espíritu que era en un lugar inestimable. El viaje en el taxi era una imagen borrosa, un resultado de la ausencia de un límite de velocidad en este ciudad, y las veinticuatro horas que ella pasaba sin descanso. Incapaz de formar un conversación con las pocas oraciones que ella aprendía en los audiolibros, el viaje a la casa era llena con el sonido del viento en el verano. El agotamiento llegó a ella al mismo tiempo que alcanzaron a su casa. Ella le dio una propina a su chófer y era dejaba en el bordillo con su colección de bolsas. Ha estado avisado que la puerta no era facial a encontrar, e eso era la verdad. Tan agotada a estar asustada, ella buscó arriba y abajo para la pared cubierto de viñas hasta que encontró la puerta pequeña con el numero "1543" en un azulejo de cerámica. A la derecha de la puerta, vichando de las viñas estaba el timbre. Empujó el timbre y un segundo después las puertas abrieron a revelar un jardín llena de árboles, y en el centra una pareja de la edad de casi un siglo con sonrisas de bienvenidas. Después la introducción breve entre la pareja y la chica, ella siguió la pareja vieja por la jardín a su cuarto. El cuarto era el arquetipo de una casita italiana, con paredes estucos, grabados de Venecia en la paredes, y muebles de madera que no pudo comparar a los trastos de contrachapado a donde ella estuvo. La vieja hacía gestos con sus manos y señalando a varios partes de la casa, despidiendo sílabas incomprensibles con su movimientos. En la idioma de los manos, le chica aprendió bastante sobre la casita a lavar su ropa con el suavizante y llenar su cocina con gas cuando cocinando pasta. Afortunadamente el viejo llegó al tiempo prefecto a corregir su equivocación terrible, como podría algunas veces más tarde. Con un entendimiento vago de la casa, ella estaba dejando a descansar y deshacer su maleta. El vacío donde estaban la pareja lleno con aire vigorizando que alentó a ella salir la casa y explorar esta ciudad de maravillas. Ella exploró el laberinto de adoquín hasta la madrugada, incapaz de parpadear por miedo a dejar pasar un segundo en esta ciudad. Todo la fascinaba: las grietas intricadas en el cemento de las plazas que susurraron las historias de tantos viajeros del pasado, los ojos en las esculturas que guiñaron a ella cuando ella pasó, y también el ritmo vigorizando en la música de los carros y las bicicletas manejando por el aloquín. Las momentos pasaron rápidamente, pero formaron una impresión que nunca va a perder. En los años siguiendo, ella recordaba frecuentemente la manera que el aire de este ciudad rozaba su piel. Algunas momentos hasta sentó que estaba en la ciudad de nuevo, cuando la temperatura del aire mezcla a medida con el olor de la ciudad. En estos momentos, se la transportó y ella bailó con los memorias de la ciudad en el centro de su corazón.

unknown photographer

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Sally Mann

Sally Mann